Oscar Müller Creel

  • Oscar Müller Creel
    Oscar Müller es Doctor en Derecho y tiene el grado de Maestro en Administración de Justicia y candidato a maestro en periodismo. Es originario de la ciudad de Chihuahua, México. Es colaborador en Radio Claret América de  Chicago Illinois, en temas de Derechos Humanos y Administración de Justicia y sus columnas de opinión se han publicado en el periódico Hoy del grupo Tribune Publishing Company de Chicago Illinois EUA, la cadena noticiosa Hispanic Digital Network de CISION, así como en el Heraldo de Chihuahua del grupo Organización Editorial Mexicana. Ha escrito libros sobre Derechos Humanos y Ética del Abogado, así como artículos científicos en Universidades de México, Colombia y España. Correo: [email protected]
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La corrupción de MORENA

Por: Oscar Müller C. Volvió a subir a su coche y, luego de observar que no venía vehículo, ingresó en la vía de circulación, solo habían transcurrido unos minutos cuando una patrulla con los logotipos de Guardia Nacional le marcó el alto, se salió de la carretera y paró el vehículo y se quedó dentro de este, un uniformado se acercó y sin más le acusó de haber orinado en la carretera y le amenazó con quitarle el coche y llevarle a la comandancia. Se defendió argumentando que la Guardia Nacional no tenía jurisdicción en la carretera y que, en todo caso, la falta administrativa que le imputaban, solo implicaría una multa. Pero el agente no admitió argumento alguno, continuó con las amenazas y luego de unos minutos expuso su motivación, le pidió 4000 pesos para dejarle ir. Le suena esta situación a mi estimado lector, estoy seguro de que sí. Usted o algún conocido ha de haber pasado por esa amarga experiencia en alguna ocasión, pues ese abuso de poder, que al parecer le invita a implicarse en un acto de corrupción, es muy común en México. En realidad, si usted cediera a las pretensiones del autoritario, no estaría implicándose en un acto de corrupción, sería víctima de un delito de extorsión, pues se le estaría amenazando con causarle un daño, en forma ilícita, a cambio de un lucro. Es tanto extorsión la que realiza la autoridad en casos como el que se comenta, como la conducta de un delincuente que le amenaza con incendiar su negocio si no le paga derecho de piso. Pero esa corrupción que es visible porque el ciudadano la vive directamente es la menor, pues la corrupción que no se capta en forma inmediata es la más grave. El gobierno detenta el monopolio del dinero, gracias a las contribuciones que los ciudadanos hacemos en casi cada operación que realizamos todos los días, en los gobiernos se manejan cantidades de dinero que escapan a nuestra imaginación y le corresponde retribuirnos esa participación con obras y servicios. De hecho, hay actividades que, por su importancia social o magnitud, están en manos de quienes nos gobiernan, la educación, la salud, la construcción de carreteras, presas, etc. Es aquí donde debe verse la inversión de nuestro dinero que hemos puesto en manos de los gobernantes, en retribución a lo que hemos dado. Pero son tan grandes las cantidades que se manejan en los presupuestos públicos, que implican centenares de miles de millones de pesos, cantidades que los ciudadanos comunes no acertamos a considerar, pues en una vida de trabajo productivo, solo se alcanza a juntar un patrimonio que solo representa una centésima de punto sobre esos montos. El problema es que quienes llegan a gobernar en puestos de decisión son políticos, es decir, personas cuyo objetivo es el poder y por consecuencia ambiciosas, lo que las hace proclives a extender su ambición a la riqueza material. Cuanta mayor sea la facilidad para ejercer el poder, mayor será también la posibilidad de usar el dinero de la gente para su propio beneficio. No se necesita tener dos dedos de frente para ver que en México las instancias que en cerca de 30 años de una democracia que nos permitió ir poniendo cotos al poder, han sido destruidas y ahora el poder está más concentrado en un solo grupo que detenta los puestos claves en la política de nuestro país y, por consecuencia, la posibilidad de disponer del dinero de los ciudadanos se ha ampliado. Quizás una de las cosas más difíciles de medir sea la corrupción pues tanto corrupto como corruptor, esconden sus acciones; pero Transparencia Internacional, una ONG mide este fenómeno basado en la percepción del ciudadano de calle sobre qué tan corrupto resulta el gobierno y de esta forma ha venido realizando durante décadas una labor muy importante para el combate de este fenómeno. ¿Qué nos dice sobre México? En la encuesta realizada para el 2010, México se encontraba con una percepción de corrupción del 3.1 y en el lugar 98 de 178 países encuestados. El 3.1 es considerando una escala del 1 al 10, de donde saldríamos evidentemente reprobados. La última medición que se dio de México nos indica que ahora estamos reprobados con un 2.6 de calificación y en el lugar 140 de 180 países encuestados. La concentración del poder que ha creado MORENA parece tener un solo objetivo: apoderarse del país y desangrarlo.